jueves, 24 de mayo de 2018

LA BOLSA

"Coge un papel" "Blanco" "Coge. Que te he dicho que cojas. es tu turno" "No quedan  más que dos" "Al principio quedaban diez y te pareció bien el juego. Ahora quedan dos. El tuyo y el mío. O tú o yo" "Lo sé. Pero deja que me lo piense" "¿Qué tienes que pensar? Se piensa antes de entrar a jugar. Ahora sólo actúa. ¿Tiemblas? Miradlo. Entusiasmado al principio en el juego y ahora tiembla. A ver si te vas a mear. El que no dudaba. El que azuzaba. A que no hay güevos. Donde están ahora los güevos. Adonde están. A ver . NO los tendrás aquí debajo del galillo. A ver abre la boca" "Déjame. No te rías de mi. O..." "¿O qué? O se lo dirás a tu mamá . O echarás a correr para no hacer lo que te habías comprometido con tus amigos" "No voy a huir" "Vamos me estoy aburriendo. Nos estás cortando el rollo a todos" "Dame. ¿Y si no soy yo?" "Entonces seré yo quien lo haga" "Dame" "Toma" "Soy yo" "El punto negro. Eres tú. Haznos sentirnos orgullosos de ti" "¿Qué he de hacer?" "Veamos. Estamos en un parque. Son las ocho. Ha anochecido. Los últimos días hemos visto a una muchacha que viene de su trabajo a esta hora. Es una chica muy bonita. Camina rápido y es muy elegante. Asáltala, cuando cruce el túnel hazte con ella y después nos traes una prenda cuando vuelvas" "Una prenda" "Algo que nos debes traer de recuerdo" "Un recuerdo de algo que no deseo hacer" "Un recuerdo de lo que debes hacer porque eres amigo de tus amigos. Yo qué sé, unas bragas, un liguero. apresúrate. La estoy viendo entrar en el parque. En menos de diez minutos estará por aquí" "Pero con ella qué hago" "¿Cómo que qué haces?" "Crees que una desconocida en un túnel por la noche te va a entregar sus bragas por la cara. Crees que saldrás impune. Será abuso o será violación. Tu decides. Yo de ti me aprovecharía, si alguna vez te pillan el castigo será igual" "El castigo para mí" "El punto negro" "Y si no lo hago" "El resultado para ella será mucho peor y haremos lo posible por culparte a tí. No es la primera vez que aparece un cuerpo flotando en la bahía""No seréis capaces" "Sabes que ya lo hemos hecho. No dudaría un segundo" "Estás malgastando tu tiempo. Nos ocultamos. VEte al tunel que te esperamos"

"Ah déjeme. No me haga daño: me ...va ..a  ..asfixiar" "No grites" "Soco....." "Que no grites"No gritaré pero no me haga daño. Tengo algo de dinero. En el monedero setenta euros" "No quiero tu dinero" "Por favor señor. No me haga daño" "NO quiero hacerte daño" "Déjeme marchar entonces" "Te dejaré marchar pero debes tranquilizarte" "No puedo tranquilizarme con un hombre sujetándome el cuello. ¿Qué va a hacer conmigo?" "Debes relajarte. Es mejor que te relajes" "Va  abusar de mi y quiere que me relaje" "Vamos a este hueco" "No quiero ir" "No te resistas. Es lo mejor para tí y para mi" "Para mi no , Estoy  muy asustada. Si te suelto me prometes que no gritarás" "Se lo prometo" "Ah por qué me pegas. ahí duele. Ven aquí. NO te muevas. Vas a escucharme. No voy a hacerte daño. Respira. Así. No voy a hacerte nada, pero si no respiras te harán daño a tí y me lo harán a mi" "¿Quienes?" "Mis amigos" "Vaya unos amigos que tiene" "Quienes son mis amigos no viene al caso. Necesito que me ayudes y rápido" "¿Me está pidiendo después de darme el susto de mi vida, después que no sé como va a acabar esto que le ayude?" "Sí. Será lo mejor para los dos y no te costará nada. Yo tenía que venir aquí a quitarte las bragas por la fuerza" "Pero si se las lleva el resultado será el mismo" "Pero si no me las llevo el resultado sería mucho peor" "Me ha amenazado" "NO te he amenzado, es solo información. Si  no colaboras conmigo te violarán, las veces que quieran y después puede que te maten. Lo han hecho antes" " Me está asustando" "Necesito que grites. Tápate la boca con la mano y grita. Bien. ¿Me vas a dar tus bragas?" "Llevo unas en el bolso. siempre llevo una muda." "Me valdrán. Lo siento" "Creo que al final he tenido suerte" "Suerte no , pero habría sido peor" "Cuando me aleje diez pasos no sé si me va a consolar" "No creo. Lo siento. No he tenido otra opción" ·¿Puedo irme?" "Claro. Pero " "¿Queé haces?" "Sueltate la blusa y sal corriendo. Te devolveré las bragas" "CReo que no las quiero" "Adiós espero que me perdones. Sal corriendo." "Adiós".

miércoles, 23 de mayo de 2018

LA ORQUIDEA

"Yo no creo en eso del mal de ojo pero qué quieres que te diga. Gente que te odia sin venir a qué. Que te miran con miradas que fulminan. Miradas cargadas de malos deseos. Quien puede negar que esas miradas pueden dañar. Quizás producen cicatrices en el alma" "Yo tampoco creo en el alma" "Allá tú. A mi aun me queda un poco de fe. Desde que estuvimos allí. Empecé a sentirme mal. El cuerpo me pesaba. La sonrisa me dolía. Las lágrimas sin embargo eran escasas. Llorar me habría ayudado pero no podía" "Sugestión eso no es más que sugestión. Un cabreo por una situación tan ridícula" "No sé .Yo todavía estoy así así, y tengo miedo. Vaya una tos que tienes" "Perdone quiere unos chicles. Yo cuando tengo tos. tomo chicles de menta. ¿Quiere alguno?" La señora había salido de la floristería. Poca clientela. Un hombre y una mujer hablando. el hombre tose y ve una oportunidad de conversar y escamotear la soledad de una tarde calurosa. "No gracias" La señora se vuelve y se mete en el pequeño cobijo de la tienda "Bueno perdone. No se lo voy a despreciar. Démelos. Seguro que me vienen bien" "Seguro. Mira los tengo en mi bolso. Toma tres de golpe así es mucho más eficaz" "Gracias señora" "Gracias nada. A mi me gusta ayudar a la gente. Me paso la vida haciéndolo. El otro día una muchacha vino a oncología con su hijo. Tenía la familia fuera y lloraba sola en esta esquina. NO sé porque todas las personas tristes acaban en esta esquina llorando. Le dije si quería un abrazo. Me dijo que no, como tú has hecho con los chicles, pero enseguida me buscó y fue ella quien me abrazoó. Nos abrazamos cada día hasta que al alta el abrazo fue de alegría por la salud recobrada por su hijo" "Es usted  muy buena, No todo el mundo hace esas cosas" "Yo hago lo que un día me gustaría que alguien hiciese por mi" "Pero eso es lo complicado, lo que nadie hace. Y a veces hace tanta falta" "A Ti te pasa algo muchacha" "No. Yo estoy bien. Estoy con mi pareja tomando un te. Qué más puedo querer" "No estás bien" "No. no lo está pero le da vergüenza comentar el motivo"." No hace falta que digas nada. Yo lo reconozco. En las personas con el alma limpia·" "Limpia limpia a lo mejor es una exageración" "Tiene razón. Ya quisieran muchos" "Me habéis caído bien. Toma esto de regalo" Le saca de la tienda una maceta de orquídeas blancas un poco mustia. "Riégala poco, Un aerosol de agua. Y confiésate con ella. Ten confianza con ella como si fuese una amiga" "Le advierto que ella tiene muy mala mano  para las macetas, pero muchas gracias. Nos marchamos ya" "Ha sido muy agradable conocerla" "Agradable para mí. Cuídate muchacha y no olvides confesarte con la orquídea" "Le debo una. señora. yo trabajo aquí. Si necesita algo me tiene en aquella ventana" "No suelo necesitar mucho" "La buscaré por aquí" " Vengo solo de vez en cuando"

"Estoy deseando llegar a casa. No me encuentro bien. Me pesa todo, me duele la cabeza. Tengo ganas de llorar y no puedo" "Estás cansada. En cuanto duermas veras todo de otro color" "Es bonita la planta" "Un poco mustia" "Cuando llegue le voy a hablar" "Has creído a esa mujer" "¿Qué pierdo?"

La colocó en una esquina del salón . Se sentó en el sillón y comenzó a hablarle. Sintió mucho sueño. Un sueño como si hubiese tomado algún narcótico y se durmió. A medianoche sintió una punzada en el pecho como si le arrancasen las entrañas con un puño. Aunque asustada se levantó y fue al salón. La orquídea en la oscuridad no se veía. Encendió la luz y se llevó la mano a la boca. Las hojas estaban negras. El negror goteaba de sus pétalos al plato que la sustentaba. Se asustó pero se sintió aliviada. Se volvió a la cama. Por la mañana volvió a verla. La orquídea volvía a estar blanca. En el suelo, el líquido negro formaba una costra reseca. Ella se sentía bien. Feliz y con ganas de reír. Y lloró de alegría al verse liberada. Se lo dijo a su compañero que se rió, no la creyó, pero le prometió regresar para agradecer a la señora su atención.

"Hola. Perdona. Ayer estuvimos hablando aquí con una  mujer mayor" "Señor ayer tuvimos cerrado. Acabo de abrir aquí  trabajamos dos muchachas" "No puede ser. Nos regaló una maceta de orquídeas""Aquí no tenemos orquídeas. Necesitan un mantenimiento mayor. O se ha equivocado de tienda o lo ha soñado" "Era aquí. Estoy seguro" "No . ¿Quiere algo? ¿Petunias quizas?" "No gracias" Echó una mirada a la trastienda que era como la recordaba y se marchó.

Cuando llegó a casa, la orquídea había desaparecido. Se había duchado y al salir no estaba

lunes, 21 de mayo de 2018

LA CARABELA PORTUGUESA

"Oiga adonde va. La playa está cerrada" "No veo puertas" "Nunca hay puertas en la playa, pero está cerrada. Eso es lo que significa esa bandera roja debajo de la que ha dejado usted sus zapatillas" "Pero no hay oleaje ni viento. ¿Acaso se espera un tsunami?" "No sea irónica. No es usted una inglesa. Se le ve que es de aquí. No siempre se cierra la playa por oleaje. A veces hay tiburones, pocas pero alguna vez ha pasado que una tintorera se ha arrimado a la costa" "¡Qué emoción. Un tiburón!. NO me importaría que me devorara" "No diga tonterías. Los tiburones por aquí no la devorarían , en todo caso la desmemembrarían y moriría en la playa o quedaría amputada para siempre si consiguiese sobrevivir" "No parece una buena opción" "NO lo es" "entonces no hay tiburones" "No. Esta vez está cerrado porque con la corriente llegan bancos de carabelas portuguesas. Seguro que lo sabía. Sale a cada instante en televisión. Esas bolsas violetas que flotan en las aguas. El roce de sus tentáculos incluso cunado están varadas puede desencadenar reacciones alérgicas o dolor intenso que pueden hacer que se ahogue hasta un nadador experto""Yo sé nadar lo justo" "Entonces se pondrá usted en peligro" "Me parece bien" "¿El peligro le parece bien?" "Es a lo que he venido. No sé nadar más de dos o tres brazadas, y después si encuentro una de esas carabelas me enredadaré en sus tentáculos. El violeta es mi color favorito" "No puedo creer que esté manteniendo esta conversación" "A mi me gusta hablar" "Debe alejarse del agua. Váyase a casa o a su trabajo y siga. Siga. todos tenemos problemas. Me va a complicar la vida si se mete ahí" "Yo no le complico la vida" "Resulta que soy el socorrista, lo que ocurre a los bañistas es mi responsabilidad" "Haga la vista gorda. Todo el mundo lo hace. Le prometo que aunque me duela, aunque rabie de dolor no gritaré" "Y qué más me da que no grite. Sé sus intenciones" "Mis intenciones. ¿Cuales son mis intenciones?" "Me lo acaba de decir" "Tengo poca memoria" "Bien está que lo haya olvidado. Apártese de la orilla. Si Lo hace la invito a una café en el chiringuito de aquí al lado" "Era una broma. Me voy a apartar de la orilla" "SE lo agradezco. Es la mejor decisión" "No se precipite. No le he dicho en qué sentido me voy a alejar de la orilla" "Pare. Pare por favor. Me va a joder el día. Si la dejo me van a despedir" "A mi ya me han despedido" "Lo siento" "No sienta. Era una mierda de trabajo. El jefe un abusón. Estaba harta. Es el único consuelo que me voy a llevar" "Busque ahí el lado positivo. Ya no volverá a ese lugar con ese jefe tóxico. Encontrará otro trabajo" " No intente confundirme" "Por favor. Si yo le contara tendría muchos más motivos de queja que usted y aquí estoy" "Perdiendo el tiempo con alguien para quien la vida ya no tiene sentido" "No" "Sí es eso lo que hace: perder el tiempo" "NO estoy perdiendo el tiempo. Cumplo con mi deber. Debo evitar lo que usted quiere que suceda. Si lo consigo me sentiré feliz, muy feliz" "no fie entonces su felicidad a esta situación. Perderá. Eso tal vez le hará infeliz" "NO le voy a negar que me pondrá triste. Me sentiré frustrado. Pero sabe que le digo. usted es mayor de edad. Puede hacer lo que desee. Váyase ya. Me he cansado de hablar. ya está tardando Vamos." "Ha cambiado su actitud.¿ donde le enseñaron?. Pretende que con su psicología inversa hagaa lo que usted desea. Es muy inocente. Muy inocente.Sigo" "Por favor. Se lo ruego. No me haga sentir un tonto" "Le llaman por teléfono. Será su novia o su  madre. Atiéndelas eso es importante. Yo sigo con lo mío. Adiós y gracias por su interés" "Es mi jefe" "Adiós" "Señora. Señora ¡señora!" "Ya le he dicho gracias. Sigo en busca de uno de esos tentáculos violetas" "Señora que mi jefe dice que abra la playa. Bandera verde. buenas tardes. Mi turno ha terminado. Ha sido un placer"

TOS

"No has parado de toser en toda la noche" "Ya lo sé. He descansado muy mal. Me duele la cabeza y la espalda" "Debes tomarte algo" "Me he dado dos inhalaciones de mi espray, pero no ha funcionado tan bien como otras veces" "¿Quieres zumo de naranja con miel?" "El zumo de naranja caliente me da un poco de grima" "Haz entonces lo que quieras" "No te enfades. Luego, si tengo tiempo iré al médico" "¿Vas a ir así a trabajar?" "Claro que voy a ir" "Luego no te quejes" "No te preocupes que no me quejaré" "Toma unos caramelos de menta algo te alibiarán" "Me los llevo"

Siempre había tosido. Desde pequeño, tos o carraspeo. Desde lejos le reconocían cuando llegaba. Tenía sus ventajas. Antes de llegar su madre había tenido tiempo de dejarle la merienda preparada. Pero por lo demás inconvenientes. Ningún tratamietno le había puesto remedio. Era una experto en toses. Reconocía los diagnósitcos por un simple cambio de ti,bre. Eso lo tranquilizaba, porque no daba el tono de ninguno de los diagnósticos más espinosos. Aun así estaba preocupado cuando llegó a loa oficina. Abrió la puerta de us despacho. En cuanto una vaharada de aaire acondiconado ardiente le llegó a la cara comenzó el pico en la garganta, y las gnas irrefrenables de toser. Tosió seco y fuerte. Temió que los pulmones fuesen a evertires ey salir por la boca. No salieron. Eso es imposible. Pero en el último acceso, estruendoso y acompañado de un estornudo le dolió toda la espalada. Un estalllido y salió algo disparado, rodó sobre la mesa y se detuvo junto a una pila de documentos, y la tos desapareció. Respiró hondo incluso el aire ardiente de la calefacción y sus pulmones ventilaronpausados. Se sacó un pañuelo y buscó el esputo que había salido disparado. El bulto estaba junto al libro. Extendió el keenex, con algpode nauseas lo fue a coger cunado percibió como un bullir en el interior del esputo. Se acercó, cogió una lupa y comprobó que el esputo se movía. Sintió frío y una nausea le revolvió el estómago. Qué extraño ser habían producido sus pulmones. Sabía que los gusanos enían un ciclo que los llevaba a los pulmones en una fase larvaria, pero no era un gusano. el Gargajo se deformaba, se estiraba emitiendo pequeños pseudopódos. En uno de esos estiramientos se romió y vio salir una extremidad sonrosada en el punto en que la membrana se había roto. Poco después la membran ase rompió por tres puntos más. Se atrevió a coger una torunda de algodón con unpalito y apartsar la membrana mucosa. Era un niño minúsculo un bebé muy bonitoy muy pequeño de algo menso de dos centímetros. Estaba completo pero en silencio, Tenía cinco deditos en cada mano y en cada pie, dos orejas, pero no lloraba. Cuando un bebé llega al mundo debe llorar. Era demasiado pequeño para cogerlo por los pies, poenrlo boca a bajo y aruizarle una azote. En lugar de eso le pa´so la torunda, le golpeó suave la nalga, y lloró, con el gresto porque el sonido era tan débil que no se oía. Puso un pañielo en una caja de cerillas , lo metió y lo guardó en una cajón. MIró alrededor, al resto de la oficina, no sabía como se tomarían aquello, lal política de la empresa con las mujeres que habían tenido niños había sido muy desagradable, el era un hombre, pero acababa de toser un niño, un pulgarcito, pero ahí estaba. Y desde que lo había visto se había despertado en el el instinto maternal. Qué debía darle de comer. Algo tan pequeño debía comer muy poco, Se palpó los pezones, los exprimió esperando escurrir algún resto de calostro, pero sus pechos eran yermos. La leche no se la podía introducir todavía, podía sentarle mal. se le ocurrió que si había salido de los bronquios, los fluidos pulmonares podían de momento sentale bien. Y acertó, el bebé se alimentaba de maravilla con saliva y esputos más consistentes. En una semana había crecido más de tres milímetros, el peso no lo sabía porque no tenía una báscula para pesos tan pequeños. Padre. Había tosido a su propio hijo. El instinto de protección le hacía ser u n paranoico de la limpieza del cajón. Cerraba la puerta cada vez que lo cambiaba o cuando le cantaba oc uando lo acunaba. NO quería ser descubierto. Un padre soltero, un despido seguro y ahora más que nunca necesitaba esos ingresos pra mantener al que ya era sy familia. El fin de semana dijo que tenía que adelantar trabajo y se lo llevó con disimulo. Le hizo una cuna , y después cuando casi llegaba a la estarua de cinco centímetros una cama. Pensó en llevarlo al colegio, pero era imposible, el primer día lo aplastarían sin querer o con la peor de las intenciones. Le hizo a prender lo que sabía en casa. Era muy listo, de hecho en dos años era un mcetón de casi siete centímetros. Fue el día de su cumpleaños cuando le dijo a su padre qu ese encontraba malo. Se tumbó. No comío sólo bebió agua y por la tarde empezó a toses. Esas toses aunque más flojas que las suyas le sonaban. Después de casi caurenta y ocho horas de tos continua. Una arcada un auna bolita de medio milímetro salio disparada por la mesa. Levantó las manos. Su hijo lo miró y miró la bolita que rodaba. La ventan estaba abierta. Una ráfaga de vietno se llevó la bola. Su hijo salió de la cama aun convaleciente y corrió detrás del viento buscando a su retoño. El abuelo gigante corrió a la ventana y la cerró, demasiado tarde, la bolita su nieto había bolado y su hijos e había destrepado por el alfeizar de la ventana. Se asomó. Lo vio correr. vio un cuervo que planeba en su dirección. Le lanzó una piuedra al pájaro y suhijo se pudo cobijar. Lo vio extender la mano y abrazar algo. No lo vovió a ver. Desde entonces espera cada mañana tener nuevos accesos de tos, pero no se ha vuelto a repetir, por lo menos de momento.

domingo, 20 de mayo de 2018

MALDITO

"Hay alguien el el bosque" "No sé como puedes verlo en una noche sin luna" "Sus ojos refulgen entre la maleza y los arbustos se mueven" "Eso es muy sutil para mi" "Coge la escopeta y sal" "No nos está haciendo nada" "Todo el mundo dice que ese merodeador  es peligroso. Sal ya cariño. Me parece incluso que hay una recompensa" "Muy asustada no se te ve" "Porque lo disimulo. Anda ve" "Voy"

"Oiga deténgase. Deténgase o disparo. Que se detenga le he dicho" Corrió detrás del intruso. Era muy veloz. Acostumbrado a vagar por los bosques. Tropezó. La pierna se le quedó atrapada entre dos ramas y sintió un chasquido. Dolor. Pérdida de conocimiento. Abrió los ojos.Miró la pierna esperando encontrarla deformada y sangrando. Estaba vendada con un palo que la entablilla. Junto a él un fuego. Sentado en un tronco un hombre de melena y barba desordenadas de ojos como brasas."¿Me vas a matar?....¿No dices nada?...¿Me vas a matar?. Ya lo has hecho antes" "No he hecho nada. Ni he robado, ni he matado ni he violado" "No es eso lo que dicen" "Mienten. Yo..."

Yo vendía mis manzanas en un puesto del mercado del pueblo. Pocas manzanas, pero según todo el mundo decía, deliciosas. Las mejores manzanas del contorno. La tierra, mi forma de cultivarla o quizás de venderlas daban lugar a delicadezas. Cada vez me duraban menos. Si ponía el puesto a las siete de la mañana, a las 8 u ocho y media ya estaba recogiendo. Subí el precio y cada vez se me acababan antes, y porque rechacé una oferta de vender toda la producción a un afamado restaurante de la capital. Adquirí una pequeña finca adyacente, cultivé manzanos y esperé a ver si la producción era similar a la del primer huerto. Exactas. Tenía más producción. sin querer, sólo con amor y con trabajo, estaba amasando lo que para mí era un pequeña fortuna. Y todos mis vecinos me querían. Ya que el pueblo y el mercado me daban tanto invertí en una nuevo puesto fijo. Contraté albañiles,  herreros, cristaleros y frigoristas de entre mis vecinos para compartir mi prosperidad. Inauguré. Y fue un día aciago. Se vendió como siempre, pero los miradas cambiaron. No sé si conspiraron o no contra mi, pero empezaron a negarme la palabra, y a su vez se la negaban a quien me hablaba. Dejaron de atender el mantenimiento. Dejé de vender cuando comenzaron a asaltar las furgonetas de mis clientes de la ciudad. Un conductor resultó malherido. Una mañana cabizbajo los miré y sentí miedo. Algo pasaba. Algo peor de lo que ya había pasado. Cuando levanté la persina, el puesto olía a gasolina. Mi vecino del puesto de al lado se puso un cigarrillo en la boca. Sacó del bolsillo el encendedor. Y salí corriendo antes que la gasolina y el humo deflagraran en el nuevo puesto. Había escapado, pero estaba aterrado y corriendo como un poseso y me interné en el bosque. Me buscaron varios días. Dos semanas. Y desaparecieron. No me atreví a salir, el bosque me ofrecía cobijo y tranquilidad. Fue entonces cuando comenzaron los rumores. Jacinto que había estado en la cárcel por violación, difundió que había violado a una niña. Juan con orden de alejamiento por maltrato dijo que había huido por pegar a mi mujer y a mis hijos. El anciano Gastón, que en la guerra asesinó a traición a varios contrarios dijo que yo había matado a un hombre.Un niño que hacía bullin a una compañera juró que yo había abusado de él. Eladio el acosador de sus obreros, dijo que yo había acosado al único empleado que tenía. Y así cada uno de ellos veía en mí el reflejo de la mugre de sus almas.

"Pobre hombre. Cuanto ha sufrido usted. Venga conmigo y le ayudaré a rehabilitarse" "Le agradezco que me haya escuchado" "Pero ¿no me habrá mentido? Es usted un mentiroso" " No soy un mentiroso" "Hay ruidos fuera" "Calle por favor" "¡¡¡¡Aquí ayúdenme!!!!. No le hagan caso es un mentiroso" " Me ha engañado"


viernes, 18 de mayo de 2018

GORDA

"Doctor que yo no como para lo gordita que estoy" "Claro que no. Nnadie que viene a esta consulta come para lo gordo que está" "Se lo digo de veras. Tendría que verme comer" "La creo, pero entonces pìcará mucho entre horas cosas que son auténticas bombas calóricas" "No pico nada" "Señora...." "Le he dicho que no pico nada" "Pues estará todo el día echada en el sofá viendo la trelevisión y bebiendo coca cola" "Para ser médico, es usted de un desagradable" "Desagradable o no . Yo cobro por adelgazar. Les tengo que preguntar por sus ha´bitos y según usted le engorda el aire" "NO sé si el aire, pero comer no como tanto" "Para usted la peseta" "La peseta no. Le he dicho que no como" "DE acuerdo. Pásese al peso y la tallaremos. Bien un metro cincuenta y siete y ciento veinte kilos" "No está mal. Estó da un índice de masa corporal de cincuenta y ocho. VEamos la tensión. ciento sesenta cien, hipertensa y los analisis, glucemia ciento treinta, diabética, los huesos artrosis de rodillas. El aire ya. El aire. La dieta equilibrada" "No se mofe. Estoy llorando" " Si eso sirve para que cierre la boca, para comer claro, hablar puede hablar lo que quiera" "No creo que ser dessagradable se aun método muy eficaz" "No le permito que discuta m is métodos. soy muy bueno en lo mío" "Por eso he venido" "No tiene ninguna ocnciencia de enfermedad. No acepta que su ingesta calórica es excesiva, No merece la pena que inicie dieta alguna. Fracasará, por lo menos hasta que no acepte su realidad" "Usted no ha fracasado" "¿Qué?" "Es un cretino y sin embargo un  médico de mucho éxito" "Haré como que no he oído lo que acaba de decir" "Puedo repetirlo" " No . Volvamos al tema médico. Si la he ofendido me disculpa" "DE acuerdo. entonces qué opciones tengo" "Descartada la dieta..." "La ha descartado usted." "Ha visto la gente que hay ahí afuera esperando" "Sí" "Es por algo. Hágame usted caso o es libre de marcharse" "Me quedo. Hable" "La dieta está descartada. Demasiado peso para un balón. La única opción es la reducción de estómago" "Por endoscopia" "NO por laparoscopia. Cirugía. Dejar un pequeño estómago que le dificulte la ingesta y la absorción de los alimentos" "Pero le he dicho que yo no como casi" "¿A qué ha venido si lo sabe todo?" "Tiene razón. Soy un poco terca" "Empezaremos con las pruebas, la visitrá la nutricionista y la psicóloga de mi equeipo y si no hay ninguna contraindicación en una semana podemos operarla. Su salud lo agradecerá" "Dicen que es lo mejor, pero mi problemas no es la comida" "Sí. No es la comida. A usted le engorda el aire""No empecemos. Me operaré. Puede que esté equivocada" "Esa precisamente es la actitud".

"¿Qué ha hecho señora. Está usted todavía más gorda que antes de la operación. ciento cuarenta kilos" "Se lo dije doctor" "¿Qué está comiendo, confiese. No había pasado nunca. Nutela. Mantequilla, hojaldres" "nada de eso se lo juro" "Permítame que no la crea. Esto no ha ocurrido nunca. Quizás de forma tardía, pero recién operada nunca" "ES lo que hay. y yo no me ssalgo un ápice de lo que me indicó la nutricionista" "Miente" "No se lo tolero. Ingreseme" "De veras quiere que la ingrese aunque quede usted en evidencia" "Hágalo. Así se convencerá"

Ingresó. Ella sola pidió quedar aislada y sin visitas. Le pasaban una dieta de ochocientas calorías, pero no había que ser un genio para ver que la aseñora engordaba y engordaba. Al cabo de dos semanas casi llegaba a los doscientos kilos. Tenía dificultades incluso para respirar. El médico no lo podía creer. analizó su sangre en busca de alteraciones hormonales, su función renal, la nergía de su corazón. Todo estaba bien , epro no paraba de engordar. "Ve doctor. sin comer engordo.El estómago operado no está sirviendo de nada" "NO tengo una explicación, pero le pido disculpas" "Esto es raro. sólo me queda aceptarlo" "Siento no haber podido hacer nada por usted. Hablaré con mis colegas por todo el mundo" "GRacias

Seis meses después la enfermera le anunció que la mujer entraba a la consulta. El médico dudó si podría pasar por la puerta. con el ritmo que llevaba pasaría ya con holgura de los quinientos kilos. Lo mas probable es que la trajesen en una silla o peor aun en una retroelevadora. "Hola doctor" "¿Quien es usted?" "La gorda que no comía" "Pero está delgada. NO pesará más de sesneta kilos" "Sesenta y tres, y los tres los he cogido al regresar" "¿Al regresar?" "Me fui a buscar remedio" "¿en qué clínica ha estado?" "Enninguna. Emprendí un viaje. Pensé que iba a morir pronto y decidí viajar" "Con el ejercio ha mejorado" "No. Mis viajes me condujeron a bolivia, a la porvincia de el Alto. A ma´s de cuatro mil metros con zonas a cinco mil" "Estuve una semana y de repente me encontré que había perdido ochenta kilos" "¿Qué comió?" "Poco como siempre" "Pero adelgazó" "A cinco mil metros el aire es muy poco denso. Eso me adelgazó. Usted lo dijo. Mi problemas era el aire. Mi solución una presión atmosférica baja por la altura. Venia a agradecer su diagnóstico" "Tengo que reconocerle que era pura ironía" "Pero ha funcionado le quedo muy agradecida"

el doctor hizo un estudio con otros gordos que engordaban del aire. En efecto, por encima de los cinco mil metros, con menos oxígeno adelgzaban de una forma notable y sin necesidad de cirugía, pero lo qu eno logró es que ninguna regresara sin volver también de forma acelerada a su situación previa

jueves, 17 de mayo de 2018

NO DAR CON LA TECLA.

El viejo ordenador estaba muy cascado: el tabulador estaba medio desprendido, la betería no aguantaba el arranca de la máquina, el transformador estaba sellado con icnta aislante y el software de media docen a deprogramas hacía meses que no se actualizaba. Aun así le costó cambiar. Muchas horas en soledad, en penumbra, en silencio, en compañía, con buena luz y de charla con amigos, muchas, nunca demasiadas. Llegar a la convicción de que llegaba a su fin no era una tarea fácil. Pero había llegado a esa conclusión. Obstinerse en no cambiar podía suponer perder mucha información que deseaba conservar. Habló con la máquina. Le explicó que aunque tuviese un nuevo ordenador, seguirí haciendo algunas tareas con su viejo teclado. Sabía que no era cierto. Desde el momentoe del contacto con el teclado nuevo, el viejo sería ya historia. Rescataría la información si es que dfinalmente lo hacía y lo dejaría como mucho arrinconado en un estante del trastero. Si sobrevivía así a las purgas que de vez en cuando se desarrollaban llegaría a ser admiarado como un objeto histórico.

El nuevo ordenador era rojo. La puesta en marcha no se le antojó sencilla. Cada programa exigía un registro que parecí amuy necesario para el mantenimiento del producto. Antes cuando uno compraba una herramienta, por ejemplo un martillo lo hacía para siempre, hasta que el estil se rompiese y en eso podían pasar adécadas. Las herrmientas actuales exigían una ocnsinua remodelación hasta que el proveedor se cansa y decide que no te lo volverá a actualizar y te deja sin herramienta. Cansado y enfadado, dudando de haber cambiado de ordenador, apagó el portatil muy pasadas las dos de la madrugada. quería escribir peroya no eran horas. Se acostó. Por la mañana.

Temprano, incluso antes de desayunar, en calzoncillos desplegó el protatil en su mesa delante de la ventana que daba a la calle. Encendió la pantalla. Tecleó la clave. Asombrosa la rapidez con que se desplegaban los programas. Abrió el procesador y volcó en cada palabra la inspiración que le había asaltado cada noche. Lo tenía tan claro que escribía sin fijarse en la pantalla, con la mirada perdida en los transeúntes. Un párrafo largo calculaba que medio folio. volvió atrás, comenzó a leer y encontró un texto ilegible con caracteres mezclados, lleno de puntos, arrobas y almohadillas. No tenía las manos hechas al nuevo teclado. No había problema. REcordaba cada palabra y cada coma. Los sueños las habían fijado. Escribió ahora concentrado y despacio. dos líneas, y el resultado fue el mismo. Estaba seguro de no haberse equivocado. Miró el tipo de teclado que tenía configurado, español de España. TEcleó las letras una a una. si sólo se trataba a las letras como caracteres y no como palabras, se correspondían con lo que de la tecla se esperaba, pero si intentaba una palabra aunque fuese tan corta como una preposición el resultado era una locura. Su capacidad de resolver problemas informáticos había sido ya superada. cogió el móvil y envió un wasap al  amigo que le resolvía suis frecuentes atascos cibernéticos. El amigo le respondió que no comprendía qué quería decir. Leyó el mensaje y era ilegible como habían sido el párrafo y las palabras. Estaría enfermo. Algún ictus que l eimpidiese escribir o bien que considerase ilegible lo que era claro por completo. Una prueba. ¿qué ocurriría si alguien empleaba su propio ordenador?. Salí al descansillo y espero que bajara una de las chicas del piso de arriba quehacían un erasmus. Le pidió porfacor si podía copiar algo al dictado. Ella le dijo que tenía prisa. El le ofreció dinero y ella pasó. Se le veía preocupada. El le dijo que no se preocupara que solo eran dos minutos. Le dictó el párrafo que tenía en mente, la chica escribió. Le suplicó que lo leyera y la muchaca lo encontró ilegible. Le pidió entonces que en un minuto más escribiese lo que ella desese. Escribió quince palabras que después leyó sin dificultad. Le pagó y le dio las gracias. Probó a escribir con la tablet e incluso con una maquina de escribir mecánica y los reusltados no variaban. El viejo ordenador. El cambio había sido la casua. Quien sabe si una maldición cibertnética, los ordenadores conectados a través de la red insubordinandose con un humano que abandona a uno de los suyos. Pero la máquina de escribir tampoco estaba conectada a la red con lo que la teoría se veía arrollada. Subió al trastero. REcordó una película de Spielberg con una sublevación de las máquinas. Cogió su antiguo ordenador. Cuidó que el calbe no tirase. Lo encendió. comenzó a escribir sin mirar. Abrió los ojos confiando que la maldición se hubiese evaporado, pero lo que escribió era igual de ilegible. Dejó el contenedor junto a la basura para llevarlo a reciclar. El párrafo latía en su mente. Cogió una libreta. Cogió un lápiz y escribió. Cerró la libreta , la abrió y lo que había escrito era perfectamente legible.